Salir de tu zona de confort no implica necesariamente sufrimiento

 

 

Cuando tenías niños pequeños, cuántas veces te han dicho eso de:

  • ¿No le pones a andar para que se acostumbre?
  • Déjala en la cuna aunque llore, que ya se acostumbrará.
  • Tienes que empezar ya a darle sólidos, para que se le fortalezcan los dientes.
  • Tiene que practicar más, porque así no va a aprender a leer, va retrasada.

 

Éstas y otras recomendaciones, hemos tenido que soportarlas una y otra vez. A nuestras madres, vecinas, pediatras, la señora que te cruzas por la calle que que no conoces de nada…

Si contestara a cada una de ellas, la respuesta podría ser similar a las siguientes:

 

¿No le pones a andar para que se acostumbre?

Pues no. No se tiene que acostumbras. Caminar es un aspecto evolutivo y hasta que su sistema psicomotor no esté preparado, no lo va a hacer, por mucho que le pongas a andar.

Déjala en la cuna aunque llore, que ya se acostumbrará.

Pues no, no se acostumbra. Se angustia, llora más, se angustia más y no se duerme de puro pánico, que es la reacción opuesta a la que queremos conseguir.

Y si se duerme de agotamiento de puro llanto, es peor, porque le estás enseñando un patrón de indefensión que influirá en su manera de evolucionar como persona y en las decisiones que tome, incluso y sobre todo en su vida adulta.

Tienes que empezar ya a darle sólidos, para que se le fortalezcan los dientes.

Los dientes son huesos, que de por sí son sólidos y fuertes. Los dientes de leche (que son los que le salen a los bebés) son menos duros que los definitivos.

La fortaleza en los dientes viene definida por factores genéticos.

Por muchos sólidos que coma el bebé no se le fortalecerán más los dientes.

Tiene que practicar más, porque así no va a aprender a leer, va retrasada.

La lectoescritura es una adquisición evolutiva. Depende de la maduración psiconeuronal. Si el niño está maduro, aprenderá a leer. Si no. No.

 

¿Qué tienen todas estas cuestiones en común?

Que estamos hablando de aspectos evolutivos.

Si no se da la maduración psiconeurológica adecuada, por mucho que “se practique”, no se van a lograr esos logros deseados.

Y no. Los niños no se acostumbran. 

A veces logran sus metas porque mientras van creciendo y adquiriendo la madurez necesaria.

 

Ahora, cambiamos de tercio.

Cuántas veces te han dicho eso de:

Tienes que salir de tu zona de confort.

A lo mejor, no de forma tan directa.

Pero seguro que lo has escuchado, leído, visto en muchos sitios.

Es la consigna de moda.

Hacer cosas distintas a las que se llevaban haciendo.

Probar cosas nuevas.

Descubrir nuevas facetas personales y profesionales.

En definitiva, salir de la zona en la que te sientes cómoda y segura.

 

Y ahora tú te preguntarás, ¿qué tiene que ver esto último con lo que te he contado en la primera parte del post?

Pues que seguimos hablando de aptitudes evolutivas.

En el próximo post te hablaré de ello en profundidad, pero para que no tengas que esperar, te invito a leer aquí, y hallar algunas pistas.

Nos vemos en breve y te cuento más.

Un saludo!

Mónica Álvarez Álvarez

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